martes, 19 de junio de 2012

Noche de fados

Cuando un amigo te diga que vas a vivir el mejor fin de semana de tu vida y que vas a tardar mucho tiempo en olvidarlo, mejor es que le hagas caso . Y más si se trata de Luis, porque ello indica que su ilustre cabeza está maquinando algo para sorprenderte y de verdad.
Se le veía ilusionado y yo, simplemente le deje hacer...Y, sinceramente, me sorprendió mucho más de lo que esperaba. Nunca pensé que comer sardinas asadas en un trozo de pan pudiera hacerme feliz. Que estar sentado en una terracita improvisada en las callejuelas de Alfama escuchando fados, pudiera llenar tanto mi alma...Porque esa tarde de sábado fui feliz..Disfruté hasta de lo más insignificante, de lo más simple...Cada pequeño detalle lo veia como algo importante, no sé...Sentía que debía de empaparme de todo, que debía disfrutar y vivir ese momento único...Era todo...El sitio, el entorno, la comida, la música, los fados, el pasacalles del barrio de Alfama, los farolillos, las serpentinas...y cómo no...la compañía...Luis y Margarida...Y mi cabeza voló...soñó...fue más allá y miró...Y ahí estaban...alegres...sí, alegre, viéndome disfrutar, puede que hasta sorprendidos cuando vieron emocionarme...Si es que soy un llorón, no lo puedo remediar, es tocarme la fibra sensible y ale, a llorar a moco tendido... Pero no era melancolía lo que sentía, ni tristeza...No, más bien al contrario...Eran lágrimas de alegría, de felicidad, de agradecimiento...porque me hicieron feliz con la cosa más simple del mundo...un plato de sardinas, un trozo de pan, y fados...bien condimentada con una buena dosis de cariño y amistad. Y así, escribes un capítulo nuevo...y consiguen que un momento tan banal, sea un momento sublime que no  vas a olvidar mientras vivas.
El momento, ese momento...único, irrepetible...inolvidable...Puede que el enigma del por qué estoy aqui, perdido en el alentejo portugués no se haya resuelto todavía...Pero una cosa tengo clara: Por momentos como estos ya ha merecido la pena venir, ya ha merecido la pena dejar una vida en España para venir a lo desconocido. Sí, estoy feliz, y me siento feliz al contarlo...Me siento vivo, me siento alegre...Juanjo se ha encontrado...
Callejuelas empinadas, luces, farolillos, música, fados, sardinas y ensalada, cervezas...la amistad...Alfama...¿Se puede pedir más? Yo creo que no...porque fue una noche mágica...y su magia atrapó mi alma...

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