Beja es una ciudad de unos 30.000 habitantes. Pequeña, tranquila, demasiado tranquila diría yo, pero muy coqueta. Tiene un aire decadente que le da un toque especial, algo fantasmagórico, con cierto aire melancólico, sacado de una película victoriana, de esas que tanto me gustan a mí.
Desde el primer momento, tengo que decir, que me gustó...tiene algo que atrapa´, así, de pronto, tu atención. Iba con mis padres recorriendo las calles...descubriendo nuevos detalles que me hacían sentirme como en casa. Sí...los detalles...algo en lo que siempre me fijo...esos pequeños detalles que pasan desapercibidos, pero que están ahí, dispuestos a ser encontrados. Y cuando los descubres...foto...jajajajajaja. Me gusta fotografiar, pequeñas cosas...Detalles de casas, ventanas, puertas, desconchones de las paredes, pomos, llamadores, farolas, tejados...en fin...esas perturbaciones mentales que de vez en cuando se me pasan por la cabeza y que hacen que disfrute a cada paso.
Beja es singular...Sí...hasta en las señales de tráfico...y para vista un peine jajajajaja. ES...otro mundo...es como si, de repente, el tiempo se hubiera detenido...Todo es taaaaaaaaan tranquilo...Es todo tan pausado y lento...No digo que no me venga bien un poco de descanso y tranquilidad...pero tanta....
Decadencia...Romanticismo...con un toque de misterio, hacen de Beja una coqueta cuidad provinciana. Y tanto...Mi amigo Luis podrá decir si me equivoco o no. Cada rincón es una nueva sorpresa...y me lo tomo así porque si no...con todo lo que hay que hacer en esta ciudad...jajajajajaja Y decía yo que Ávila era aburrida...pero en la lusitania profunda se llevan la palma...y yo tan contento.
Me encuentro bien...Estoy tranquilo...descansado...la centrifugadora ha parado de trabajar...y agradezco esta oportunidad que la vida me brinda para conocer nuevos lugares, nuevas gentes, nuevos parajes...Para descubrir esos caminos misteriosos de la vida sin el agobio del mañana, sin el estres de lo inmediato, sin la paranoia de lo impredecible y fugaz, de lo efímero... Un parón en toda regla, y creo que en el mejor sitio...porque lo necesitaba. No sé...vuelvo a sentir esa paz interior que creía perdida, esa calma que siempre ha estado presente en cada instante y momento por pequeño que fuera...
Y si estoy aquí...por algo será...Porque las ventanas tambien nos pueden dar sorpresas...Siempre creemos que las puertas son más solemnes, mejores...pero no tiene por qué ser así. Las vistas son diferentes, airean la casa, la morada, la alcoba, la cocina, el taller...ventilan y hacen que pase el sol a traves de sus cristales... Y si miras, y sabes mirar un poco más allá, las sombras le confieren un aire misterioso que me cautiva...
Y ahí está...solemne...impertérrita...pasiva...no dice nada, pero está ahí...no habla, no contesta...observa desde la altura...Cuántas personas la habrán mirado, cuántas le habrán dirigido una oración...cuántas miradas perdidas o encontradas...indiferencia, respeto, veneración...nunca un símbolo fue tantas veces llevado y traído...Aunque ya tenemos bastante con nuestra propia cruz...pero puede resultar interesante la combinación con una farola...y ahora que lo pienso y la veo de nuevo...hasta curiosa...que cada cual saque sus conclusiones...yo, todavía no lo he hecho, salvo captar el momento que me gustó.






