domingo, 3 de junio de 2012

Mirando al mar...soñé...

Ayer estuve en la playa...Concretamente en la Playa de Porto Covo, cerca de Sines. En una cala preciosa, tranquila, silenciosa...sin gente...Nunca había visto el océano...no me había bañado en él...Estaba bravo, y era todo un espectáculo ver cómo rompían las olas contra las rocas...Y ahí estaba yo...sentado tranquilamente disfrutando del momento. Pintando en mi cuaderno de notas, y escribiendo. Mirando sin pensar hacia el horizonte. Dejándome atrapar por la inmensidad del océano...Dejándome bañar por sus aguas...Cuando quiero relajarme pienso que estoy al borde de un acantilado, desnudo...y ayer lo hice. Quise sentirme libre por un momento...Quise sentir el abrazo del mar en mi piel, la suave caricia de la brisa...el tierno beso del sol de primavera...Estaba solo...no había nadie, mis compañeras estaban abajo plácidamente dormidas sobre una sábana al lado del mar, en la arena, en esa arena blanca y limpia...Y pensé en tantas cosas...soñé despierto...y por un momento sentí que, allá arriba alguien sonreia...Me pierde el mar...me relaja, me hace olvidar, soltar las malas energias, tirar lastre...Reflexionar sobre el momento, ese momento único e irrepetible, tan fugaz que dura un segundo, y cuando queires darte cuenta ya has vivido unos cuantos, encadenados uno detras de otro. Y así vas construyendo el camino, y vas andando...disfrutando de ese instante.
Sentado, mientras contemplo, mientras atrapo el instante...Todo invita a cerrar los ojos y dejarme llevar. Escuchar...Dejar que los sonidos vayan impregnando el alma, para liberarla, para empaparla, para sanarla...Dejar que el momento se convierta en un instante para la Eternidad...En algo sencillo pero sublime...En ese momento único e irrepetible...
Océano, acantilados, paz, silencio, soledad, armonía... Sinfonía de colores, sonidos y olores...Vuelas, te elevas más allá, al infinito...
Una casita de playa blanca y azul...Solitaria frente al mar, con vistas a la inmensidad del océano...queriendo sin poder, adentrarse en sus aguas...Pero todo queda en un deseo...a lo sumo, la marea consiga al canzarla, acariciarla...porque está anclada a la roca...LLueva, truena, haga viento o salga el sol, con o sin marea, siempre está ahí, quieta, silenciosa, inmovil...Sueña con ser parte del mar...pero todo se queda en eso...en un deseo inalcanzable, en un sueño imposible de realizar.
Lleva ahí...¿Cuánto? ¿100 años?...No tengo ni idea...Sólo se una cosa...que no quiero ser como esa casa por muy coqueta que sea...Que no quiero anclarme al pasado, a un pasado que me impida soñar, que me impida crecer, que me impida adentrarme en la inmensidad, impregnarme de su belleza...
¡Quiero volar! ¡Quiero soñar! ¡Quiero vivirlo para poder contarlo...! Y sé que no es algo inalcanzable, porque es real...
Y aquí estoy, una vez más, frente al mar...Escribiendo mientras lo miro embobado...pidiendo al universo, si es que me escucha, que se acuerde de mi...Que me ayude a seguir caminando, sin desanimarme, por quiero Vivir, simplemente eso, vivir mientras camino...mientras sueño...mientras vuelo...
Vivir...mientras las olas rompen en los acantilados de la vida, mientras la modelan...Vivir...Amar...Soñar...Mirar más allá...Amar para vivir y vivir para amar...mientras, una vez más, las olas acarician al alma...la brisa besa mis mejillas sonrojadas y el mar me atrapa con su belleza...
Es tarde ya...pero al cerrar los ojos...aparece un océano azul inmenso...que me ha vuelto a atrapar, que ha impregnado mi alma con su aroma...Y el viento se ha llevado con el los despojos del alma, esos que enturbian la visión y hacen que tu carga sea pesada...Y termina el dia con su recuerdo...y con nuevas páginas en blanco sobre las que escribir...sobre las que contar...sobre las que ir plasmando una vida, una historia, un cuento...la historia de una vida...de un camino, de un sendero...de alguien que simplemente vive para poder contarlo.

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